martes, diciembre 13, 2011

Lo que va quedando

Elegía de Marienbad

¿Qué me reserva el devenir ahora
y este hoy, en flor apenas entreabierta?
Edén e infierno mi inquietud explora
en la instabilidad del alma incierta.
¡No! Que al cancel de la eternal morada
los brazos me transportan de mi amada.

Cruël y dulce el ósculo postrero,
almas gemelas, al herir, desprende;
mi pie vacila ante el umbral severo
que un querube flamígero defiende.
Mi ojo impasible ante la vía desierta
ve las selladas hojas de la puerta.

¿Finó ya el orbe? ¿Sus rocosos muros
no se coronan ya de sombra santa?
¡La mies no grana? ¿Prados verdeoscuros
ya no cortejan al raudal que canta?
¿Ni ante el mundo prolífero se extiende
la comba astral que el devenir defiende?

Como para agradarme -cual solía-
ella se empina en el umbral, rïente,
y me da gota a gota su alegría
y se me anuda en ósculo ferviente.
Sobre mis labios me grabó su beso,
con llamas, añoranza y embeleso.

En lo más noble nuestro ser cultiva
anhelos de rendirse a lo inefable
por honda gratitud que el don no esquiva
al Ser puro, a lo Eterno inexpresable.
Llemémosle Bondad; yo a su clemencia
me acojo y me diluyo en su presencia.

«Haz como yo; cotéja el breve instante
con tu grácil cordura; no apresures,
tómalo a punto, dúctil, insinuante,
ya que en la acción o en el amar perdures.
Si vistes de candor en el conflicto,
serás hombre cabal y un héroe invicto>,.

¡Vano hablar, pensé yo, si un Dios te ha dado
el minuto feliz por compañero!
Todo ser, junto a ti, predestinado
se siente, no mi sino lastimero.
Me espanta tu decir: dejar tu lado
es un alto saber que no he logrado.

Lejos ya estoy. ¿Qué me dará el instante
fugaz? ¡Quién sabe! Mágico tesoro
para crear Belleza. Como Atlante,
me doblo al peso... y me deshago en lloro.
De fuga en fuga, en fútiles andares
y, por alivio, lágrimas a mares.

¡Fluyan y rueden sin cesar! La llama
jamás se apagará, que me devora;
crepita, y por mi pecho se derrama
do muerte y vida traban lid ahora.
Para el dolor del cuerpo hay plantas buenas,
y a mí me ahogan inacción y penas.

Ya perdí el Universo y me he perdido
a mí mismo -yo, amado de los dioses-
su Caja de Pandora me han vertido,
rica en gajes u horóscopos atroces.
Me tientan con la pródiga cascada
de los goces... y me hunden en la nada.

J.W.Goethe

jueves, noviembre 24, 2011

Método

Eros o Tú

Hay un universo sin lógica evidente, de creación, destrucción, ese sistema del tú, de la patria sin poder, de la erraticidad parnasiana, hay una lengua muerta y un pensamiento que se hace humo en cada palabra cortés, en cada pantalón hecho piel, en tus piernas de género y color.

Hay un cierre de cortinas y otra obra que comienza en cada parpadeo, hay una best seller en cada hola, en cada chao, un climax en cada trágico choque de labios.
Hay una película intensa. Hay cuerdas vocales tuyas en cada pliegue de mi oreja, hay un filtro de enajenación en mis tímpanos que te amplían las palabras, como si fueran las únicas, como si fueran absolutas, como si fueran mías. Como si fueran hervidores de sangre, o la miseria de la risa leve y tímida de los silencios suspensivos, la necesidad de decir.



Necesidad o Yo

Puede ser que la alienación sea más rápida que el temple, quizá por la velocidad de cada silencio, cada estertor, cada autocomplacencia, cada silencio masturbador.
Puede ser que sea más fuerte que el miedo, por el peso de la conciencia, por el peso de la persistencia, por el peso de la memoria.

Puede ser que no me seas, o puede ser que te suponga, y te reduzca a tres ingratos puntos suspensivos; ¿hasta donde me calaron tus lisérgicos brazos? ¿de dónde salieron los estómagos que tengo en mi mariposa? los has visto y se pasean por mis afrentas,
en el templo votivo de los espacios en blancos, lejos de ser palabras, lejos de ser silencios.

¿Y tú para quién? Violenta, consonante, libertad, marxista y cerveza.
Si te hablo o me hablo es lo mismo, si dejo la puerta abierta e ignoro tus puntos seguidos, tus puntos apartes, o si me como tus comas, es simple, voy a tus palabras y a tu lengua, donde no existen las letras, ni el encanto, ni el agobio; a ese mundo insondable, que está afuera de lo pavoroso y lo mundano, y donde es claro; lo cortés no quita lo simple, lo caliente, la mierda, las palabras, la resina que tengo en los ojos,

ni mucho menos el cáncer de alma.


Hey tú, leíste mucho.

jueves, noviembre 03, 2011

Síntesis o el intento.

Le pisaba los talones al día mal hecho, y ya tenía la llamada perdida con remitente al Emilio, el dueño del Lord Cochrane. No hacía ni dos días desde que me quedé ahí y olvidé como salí, era el bueno de Enzo. Con todo y sin más, me repuse con la ducha caliente y salí con la chaqueta del tipo beat.

Primer indicio de alineación,
estética, rutina, colección de boletas en la billetera

Fueron dos, tres, o al menos cuatro cervezas antes de olvidar si eran cuatro, cinco, o seis. La billetera sin otro consuelo más que las boletas que entraban y las pelusas que salían por cada movimiento.

Segundo Indicio de alineación,
Reproche, derroche, y otra noche.

Creo que pierdo más el tiempo cuando pienso en qué pierdo el tiempo, esa es la morfina de la conciencia; el retardo y la indiferencia, después de todo, eso es lo más seguro que tengo, después de claro, saber que todavía me queda tiempo para morir penúltimas veces.

Tercer indicio de la alineación,
Resaca, intemperancia, y acidez medular.

martes, octubre 11, 2011

Y eso.

Puta me olvidé de algo importantísimo del criminal “yo”, y así como me olvido de todo ya no me es novedad po. Pero puta que da lata renunciar por la memoria ah, bueno da igual, se me olvidará.
Último post hasta acordarme dónde dejé los lápices, las palabras, los libros, la música, la retórica o mi cabeza. Chao blog longi.

sábado, agosto 27, 2011

Lo indecible

Naturalista y simple, no era más que la expresión minimalista de cómo ella misma se veía. No metodizaba búsquedas, solo se mostraba interesaba en lo único, importante y necesario. No era eso, era más, pero era ella, ella simplemente, ella especialmente. Ella fue cuatro días y tres puntos suspensivos, fue el café antes de dormir y la proclama de lo poco artístico de las manos que hasta entonces aquí hablaban.
No es más de lo que será, pero es lo que por estos momentos se transforma en un lápiz urgente o un pincel bajo la manga para escribir que no morirá la flor de la palabra.
Ella fui yo, de ahí la egocentría de cuatro días, esa que socavo las profundidades de lo aparente y lo especial, lo mortalizo en un chao insípido y antinatural como la constante de una tregua perdida en la ciudad de la alienación.

Probablemente se trate de otro fantasma, de otro asesino, de otros cómplices y del mismo lugar de los hechos; las mismas piedras de la cascada enajenada, en la Universidad de Concepción.



jueves, julio 07, 2011

Choapino.

Me decían Señorita P, que a usted le ha corrompido la erraticidad de un don nadie, que le ha secado la boca la inquietud y la enajenación compulsiva de un hiperactivo epicureísta y la desazón de un mal político bolivariano, que la imagen vale más que una letra, para cuatro palabras de un nombre propio.
Me decían de usted, lo que a usted le dirán de mi, le hablarán de atenciones y distenciones, le contarán de como se pierde la conciencia y la elocuencia.

Señorito J.

No alimentar a los peces ni golpear el vidrio de su pantalla; No Insista.